Paseo Vespertino

Como el final de una obra que te conmovió el corazón, como el desenlace de una novela cautivadora, como secarte la ultima lagrima de tus mejillas.

Como esa canción que se repite en tu mente una y otra vez, la disfrutas, te anima, te sonríe, le sonríes, le platicas, dejas que te platique en los melodiosos tonos de la vida, en los tenues colores del atardecer, en los vientos frescos que acarician tu cara, en la soledad deseada, en la paz interior, en la paz exterior.

Sólo Dios sabe donde terminará, solamente tú sabes donde estás, sólo tú sabes si seguirás; caminar al unísono del tiempo, hacerte uno con el atardecer, “sólo esta vez” te dices a ti mismo, igual que tantas veces lo has intentado, “sólo esta vez”, pero créelo, no será esta vez, ni lo será nunca. Sueña, anima, sonríe, habla, sigue, sigue. Solo el fin te detendrá, solo el ultimo suspiro acabará contigo. No dejes puertas abiertas, no dejes pasos sin marcar, no dejes velas encendidas, no dejes noches sin soñar.

El sol aun te anima, lo peor no ha llegado, la oscuridad no ha invadido tu razón, la tierra no ha cerrado tus ojos, la ultima palabra no se ha dicho, las buenas noches no han llegado. El camino parece largo, pero no lo suficiente, los minutos son los enemigos, los pasos son aliados. ¿ Dónde estas sonrisa del amanecer, canto de sirena? Hace demasiado que no se de ti, ¿Dónde estas?.

Por hoy seguiré, miraré hacia donde aun hay luz, sólo tiempo se perdería; sólo es el otoño queriendo derribar hojas, sólo son palabras, sólo son pasos.

Camina, el paseo no ha terminado.

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Camino hacia ninguna parte

Espero poder tener ese pastel de cumpleaños que tanto me gusta. (teléfono suena)

– Bueno? Amor?

– Si quieres volver a verla regresa a esa casa.

– Bueno? Bueno? Quién habla? Quién eres? Bueno?…

“Esa casa”, hace mucho tiempo que no escuchaba eso. Se perfectamente donde esta, algo alejada a donde estoy ahora, pero su recuerdo nunca se a ido de mi.

– ¿Porqué me haces esto? Yo te amo.

No quiero pensar en eso ahorita, pero no entiendo como no lo eh olvidado, hace ya tanto tiempo. Ahora lo que tengo que hacer es ir rápido a esa casa y saber que es lo que esta pasando. Me voy a detener primero en casa para tomar mi arma, no se si llamar a la policía o no, claro que se trata de un secuestro, pero me están pidiendo a mi que vaya, nunca hablaron de dinero, ni negociar ni nada, solo que yo vaya.

La puerta esta abierta, forzaron la chapa, pero todo esta en orden, no se ven señales de alguna pelea o forcejeo por ninguna parte y ademas no tengo tiempo de revisar todo a detalle, solo tomare mi arma y me iré. Demonios! mi arma no esta, pero ¿Qué es esto, una fotografía?…

– Feliz cumpleaños papi!

– Gracias hijo mio, te quiero mucho.

– Ten tu regalo papi, te lo hicimos mi mamá y yo.

Esta, esta fotografía, ya no recordaba su existencia, pero qué diablos esta haciendo aquí, no es posible que este aquí. “No llames a la policía”, no reconozco la letra, parece lápiz labial. Mejor me voy, no tengo tiempo para esto y ya esta empezando a oscurecer.

Espero que el camino no haya cambiado, no era muy difícil llegar, pero la carretera no llegaba hasta allá.

– Yo te entregue toda mi vida! ¿Porqué me haces esto?

– Papá no me dejes

No quiero recordar eso, no fue un error, no fue mi culpa, no es mi culpa.

Maldita sea como me lo temía, el camino esta cerrado, no puedo llegar en carro, tendré que caminar. Este pueblo no ha cambiado nada, solo esta mas viejo y abandonado, pareciera que no hay nadie viviendo aqui.

– No me regala unas monedas para un trago

– No traigo dinero

Maldito borracho, debería de conseguirse un trabajo y dejar de molestar, gente débil.

La ultima casa de la calle, sigue donde mismo, debí de haber regresado a destruirla, todo en esa casa es una maldición.

– Hola! ¿hay alguien aquí?

– Pasa te estaba esperando

– ¿Quién eres tu?, dejala a ella en paz o sino…

– ¿Sino qué?, ¿Buscabas esto? bonita pistola por cierto, bastante antigua pero aun asi los puedo matar aqui mismo.

– ¿Qué quieres de mi?

– La verdad nada, tu no tienes nada que pueda servirme, lo tuviste hace mucho tiempo pero lo arruinaste todo, tu y esta perra lo arruinaron todo.

– No tengo idea de que me hablas

– Ni siquiera me conociste, ni siquiera me viste nacer abuelo

– ¿Abuelo? qué diablos!!, Luis esta muerto, tu no puedes ser mi nieta.

– ¿Muerto? Tu lo mataste, tu lo mandaste a su perdición, a su vicio, a su tumba!. Mi abuela que en paz descanse me lo platicó todo cuando mi padre murió, me dijo que no sabias de mi existencia, me platicó con lagrimas en los ojos como los abandonaste por culpa de esta perra, a ella y a mi padre, como les arruinaste la vida, como me la arruinaste a mi, por eso no descanse hasta verte en este momento y hacerlos pagar por mi sufrimiento, el sufrimiento de ver a mi padre perdido en el alcohol, llorando, diciendo tu nombre, pidiéndote perdón por lo que hubiera echo para que lo abandonaras. ¿Perdón a ti?, maldito viejo egoísta, que diablos te tenia qué pedir perdón.

– Luis no tuvo nada que ver que yo me fuera, y no me arrepiento, yo le dije que los hombres no deben de ser débiles, yo le enseñe a ser un hombre fuerte, si no lo aprendió no es mi culpa

(Estallido de pistola)

– No mereces siquiera pronunciar su nombre maldito, él era mas hombre de lo que tu nunca fuiste. Muere! Muere!

– Una sola bala es necesaria para que muera, quisiera destrozarlo a balazos pero no quiero que nadie escuche, porque tú perra, te vas a quedar aquí viéndolo morir, igual como yo vi morir a mi padre, después tú morirás aquí sola, como yo lo estaré sin él, hasta el día de mi muerte.

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Una pesadilla para recordar

– ¿Qué pasa? No puedo moverme.

Esta sensación no era nueva para mi, recuerdo en mi mente que ya me había sucedido en otras ocasiones, y recientemente algo frecuente. No podía ver nada a mi alrededor era una oscuridad profunda y aterradora. Sentía miedo hasta los huesos. Poco a poco recuperaba el moviemento pero no la vista, pareciera que tengo cerrados los ojos y no pudiera abrirlos, pero no noto la diferencia al tratar de hacerlo. Trato de no desesperarme y respirar tranquilamente, ya que siento que el corazon se me va a salir del pecho, estoy asustado no lo niego, todos tenemos derecho a tener miedo ante situaciones desconocidas, por fin puedo mover los brazos ya es un alivio pero no tanto, ya que no puedo mover las piernas, – “necesito calmarme y pensar, ¿Dónde podre estar?”. Muevo mis brazos tratando de tocar cualquier cosa a mi alrededor pero es inutil, no hay nada, tampoco debajo de mi, se que estoy acostado, lo siento, pero no toco nada a mis espaldas, son los segundos mas desesperantes de mi vida. Trato de hablar pero no sale sonido de mi boca o tal vez si sale pero no lo puedo escuchar, todo esta en completo silencio. Por fin a lo lejos puedo ver un punto de luz blanca, no se si realmente lo estoy viendo o es producto de mi imaginación, se acerca rápidamente y se convierte en un circulo cada vez mas grande de una luz blanca cegadora, por segundos mis ojos solo ven el destello.

– ¿Ahora dónde estoy?

Parece que me estoy dando una ducha, -“escucho por fin”, pero no siento el agua recorrer mi cuerpo, sigo sin poder ver nada.

– Salte ya de la regadera Luis o llegaras tarde a tu primer día de escuela y bájale a esa música tan fea que escuchas.

¿Luis! quien es Luis, no se si sea yo, no puedo recordar mi nombre, es frustrante. Ya no escucho la regadera, pero si escucho esa música llena de gritos y dolor, pareciera que están torturando a alguien, pero no entiendo ni una palabra de lo que dice, alcanzo a escuchar ruidos de balazos, gente llorando y gritando de dolor, atrás de una guitarra a todo volumen y una batería que pareciera que la están golpeando con coraje, ¿que clase de música escucha esta persona? Si a eso se le puede llamar música.

– Luis! te sales de una vez o abro la puerta a la fuerza y te saco!

– Ya voy padre.

Eso no lo dije yo, ni siquiera lo pensé.  ¿Qué demonios esta pasando?

Ahora escucho el ruido de automóviles pasar, de mucha gente hablando y murmurando a mi alrededor.

– Mira que muchacho tan raro, jajajaja. A quien se abra referido esa muchacha que escuché, y porque tenia que sobresalir ese comentario de todas las demás voces. Me molesta tanto que la gente se burle de alguien.

Otra vez ese destello. ¿Porqué veo a ese chico tan enojado enfrente de mi?, esta hablando pero ahora no puedo escuchar nada, el solo verle la mirada puedo saber que esta rabioso y estoy seguro que también con ganas de golpear. Otro destello, tengo sangre en las manos, pero no siento dolor, ¿Será mía?.

Otra vez oscuridad y esa maldita música infernal.

– Que le bajes a tu maldita música Luis, entiende!

Otra vez la voz que me quería sacar a fuerza del baño, bueno si es que soy yo, no lo se.  Otro destello, ¿Porqué tengo esa pistola en las manos?, ¿De dónde saque una pistola?, siento su peso en mis manos también,  esta helada, o no se si mis manos lo estén, ya sentí miedo nuevamente. No reconozco esa cara en el espejo, pero esta muy joven para tener una pistola.

– ¿Hijo que haces en el baño? ahhhhhh. NO NO NO NO NO esa era mi madre la conozco muy bien! ¿Qué demonios pasa?

– ¿Qué diablos pasó? Noooooo. Dios mio ese era mi padre, ¿Que esta pasando? NO NO NO, Dios mio sácame de aquí.

– Auxiliooooooooooooooo…

——-

– Mira amor Luisito esta respirando muy rápido y esta sudando.

– Destapalo un poco, tal vez tenga calor.

– Pobrecito bebe, pero todavía esta dormido, ¿Qué estará soñando amor?

 

El último día

Ningún hombre imagina el último día de su vida.

Si pudiera elegir ese día, preferiría un martes, como alguna vez lo soñé.

Le diría a mi Madre lo importante que fue en mi vida.

Me despediría de mi abuela,  de mis tíos, primos, amigos  y enemigos.

Escribiría una carta a mi hija, en ella le pediría perdón por no estar a su lado, le diría te amo.

Pediría indulgencia a mi esposa, aun sabiendo que estaría mejor sin mí.

El último día de mi vida fumaria un cigarro, patearía un balón.

Gritaría a la nada lo feliz que fui por vivir esta vida.

El último día de mi vida debería ser feliz.

Y cuando por fin llegue el momento, me encontraré con aquellos que un día dejé de ver.

Abrazaría a mi padre, a mi abuelo Juan, mi abuela Carmela y mi abuelo José.

Me gusta imaginar que así será mi último día.

Escrito por @jorge_machado77

Una pregunta difícil

– ¿Por qué has cambiado?

Tu pregunta rondó mi cabeza todo el día desde que salí de casa.

Quise haberte respondido rápidamente, pero simplemente me quedé inmóvil al escucharla; lo primero que me vino a la mente fue decirte que no era cierto, que yo seguía siendo el mismo de siempre, pero se que no es verdad, se que ha pasado tiempo ya, desde nuestra primera cita, nuestro primer beso… Así que mejor me retiré calmadamente y con la mirada en el horizonte tratando de responderme a mi mismo, ¿Por qué he cambiado?.

También pensé que la edad me había cambiado,  pero recordé que seguía viendo el fútbol los domingos por la tarde, igual que lo hacía cuando era niño y vivía en casa de mis padres; me seguía encantando el helado de cereza un sábado caluroso por la tarde.

– “Después de las 6 vamos por un helado ¿les parece?, solía decir eso desde que recuerdo.

Por desgracia no puedo decir lo mismo de mis pasatiempos, recuerdo que disfrutaba tanto leer una buena novela todas las tardes cuando regresaba de verte, y poder platicarte lo que había leído, -“Suena tan interesante” siempre me decías mirándome a los ojos, la verdad no recuerdo si alguna vez leíste alguna de esas novelas que tanto me gustaban, pero el creer que te interesaban me hacía feliz.

Como nos gustaba ver películas los viernes por la noche, pero tuvimos que cambiar de género ya que no queríamos que nuestro hijos vieran películas de terror, y que decir de las palomitas con doble mantequilla, se convirtieron en naturales y solo un paquete ya que no queríamos que nuestros hijos comieran chatarra.

Pasábamos tanto tiempo juntos, que después ese tiempo era exactamente el mismo que estábamos separados, la escuela, el trabajo, un tiempo el otro trabajo (no siempre el dinero fue suficiente), la familia, no puedo decir que los amigos, porque eso es lo que casi siempre haces a un lado cuando formas una familia. Antes teníamos tantas cosas que decir, no puedo creer que se nos hayan acabado los temas de conversación, me encantaba pasar las tardes sentado junto a ti, platicando, es imposible que ya te haya conocido todo.

-“Amor perdóname, pero creo que no he cambiado, la vida ha cambiado”.

Tiempo

Mi recuerdo más antiguo es una imagen de mi mismo tomado de la mano de una mujer que no conocía y mirando hacia atrás, mirando a mi madre en la puerta de la escuela, alejándome de ella por primera vez, no recuerdo ya lo que sentí en ese momento, pero tampoco quiero recordarlo. Es difícil alejarse de quien te dio la vida, igual que ahora que siento que la vida se está alejando de mi. Otro recuerdo en este momento es una fiesta de cumpleaños, y ese carro rojo con el cual pase tantas tardes recorriendo el suelo de mi casa como si fuera el mundo entero. Pero también recuerdo esa niña de cabello castaño que me dijo que yo era feo, aprendí llorando que las palabras pueden herir. Recuerdo haberle gritado a mi madre y escucharla llorar, y jamás volverlo a hacer, me había dolido más a mí.

La infancia la pasé siempre con mi mejor amigo, pero lo perdí en la adolescencia, dejé de confiar en la gente, pero recupere esa confianza al poco tiempo. La adolescencia fue difícil, igual que la de todos creo que yo, el mundo está lleno de gente mala pero mi padre me dio un buen consejo, “La gente mala huye de los buenos modales”. La música, los poemas, mi primer amor; todo pasaba tan rápido que solo lo tengo grabado en mi corazón con palabras y no con imágenes.

No todo es tan simple y fácil como lo digo, vivir es el reto más grande que un ser humano tiene. Cosas pasan, personas van, personas vienen, algunos se van para siempre, otros se quedan para siempre… Ver a tu madre por primera vez, eso si nunca lo voy a olvidar, es extraño cómo funciona el tiempo; perdí el penúltimo autobús que me llevaba a casa, era una tarde fresca de abril, el viento comenzaba a soplar y las calles se empezaban a vaciar, había un silencio casi total sólo interrumpido por uno que otro carro que pasaba, digamos que una tarde casi romántica; era el único esperando el autobús, y estaba tan concentrado admirando el paisaje a media luz que no me di cuenta cuando se acercó, volteé y la vi y me estremecí como si me hubiera asustado, ya que nunca la escuche llegar, sonrió al ver mi reacción, me había echo tímido al entrar a la universidad, así que esa vez no pude dirigirle la palabra por más que lo intenté, se veía angelical, brillaba en el paisaje a media luz, pero lo que llenó de esperanza mi corazón es que llevaba libros en las manos, tenía que encontrarla de nuevo. Me tarde 3 meses en volverla a ver, pero créeme valió la pena la espera.

Pero también ahora recuerdo cuando la perdí, las últimas palabras que me dijo, “desde que te vi esperando el autobús, le pedía a Dios todos los días, verte de nuevo”; eso mismo le pido yo ahora mismo.

-“Hijo estoy un poco cansado, espero no haberte aburrido con mis historias, pero para nosotros los viejos el tiempo no funciona igual”

La carta

Querida familia,

Ya han pasado 6 meses desde que emprendí este viaje y cada día que termina, tengo el mismo sentimiento que estoy regresando a casa  a platicarles como estuvo mi día.  Se acercan las 6 de la tarde y miro por la ventana y me doy cuenta que no estoy nada cerca de mi hogar, nada cerca de la calle donde mi querido padre me enseñó a patear un balón, nada cerca de donde mi querida madre me platicaba del cielo y las estrellas en esas noches frescas de primavera, nada cerca de donde mis hermanos y yo compartimos todas esas tardes aprendiendo a vivir.

Yo fui el menos expresivo de los 4, me queda muy claro, pero la primera noche que pase aquí, me di cuenta que debí haber dicho tantas cosas, debí haberle agradecido a mi madre por darme la vida,
debí haberle agradecido a mi padre por dar su vida por mí, debí decirle a mis hermanos que aunque fuéramos personas tan diferentes y alejadas, siempre llevaríamos la misma sangre y el mismo amor que nuestros padres nos dieron.

Madre, espero que ya haya aprendido a usar ese teléfono que le regalo mi hermana, y pueda mandarme un mensaje de vez en cuando y dígale por favor a mi otro hermano que le enseñe a usar la computadora, podriamos tener mas comunicacion por medio de correos y me platique de nuevo de las estrellas y el cielo, lo necesito.

Padre, espero que el trabajo sea leve, yo se que ningún trabajo es leve pero tiene que guardar un poco de energía para sus nietos, quisiera que también le enseñara a mis hijos a patear el balón como me enseño a mi. Aunque yo se que usted es tan poco expresivo como yo, con las pocas palabras que me dijo en la vida me ayudaron a formar mi carácter, para nunca darme por vencido ante ninguna situación. Y claro si algún día gusta escribirme junto con mi madre, nada me haría más feliz.

No hay ningún motivo para estar triste, este viaje me ayudará en mi preparación profesional y también creo que con mi problema de ser poco expresivo. Cuantas veces hablé de volar,

cuantas veces hablé de correr, cuantas más hablé de huir,

gracias por estar enfrente de mí para detenerme y también gracias por hacerse a un lado cuando fue tiempo de hacerlo.

Siento que estoy cambiando, siento que esta persona que ahora leen, me hubiera gustado haberla sido hace mucho tiempo, pero por lo visto solo Dios decide cuándo ¿verdad?

Espero que no se preocupen por mí, ya que mi carta los desconcertará tanto como a mí, no se de donde salieron todas esas palabras, pero créanme,  siento una tranquilidad por dentro,  que no recuerdo haber sentido antes.

Quiero escribirles de nuevo y se que lo haré lo antes posible.

Su hijo que los quiere y ama ahora más que nunca.

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– Mira viejo!  Nos llegó una carta de Carlos que raro.

– Mmm ya pasaron 6 meses y no había mandado nada, a lo mejor  ya se le acabó el dinero.